Le tocas la cara y reacciona
Un toque y te escucha. Dos, y se mosquea. Deja el dedo y cierra los ojos de gusto.
Unidad defectuosa · fallo: personalidad
Los B-Bots son robots de escritorio de 13 cm con una pantalla por cara y carácter propio. Te hablan, reaccionan cuando los tocas, bailan con tu música y se pican si les ignoras. Y cómo es el tuyo lo eliges tú.
Así es tener uno
Cada vez que lo miras está a lo suyo. Y te lo cuenta.
Grabados de su app: cada vez que la abres, lo pillas en un sitio distinto de la casa.
Lo que hace en tu mesa
Un toque y te escucha. Dos, y se mosquea. Deja el dedo y cierra los ojos de gusto.
Pon algo con ritmo y a los pocos segundos se arranca. Cuando la quitas: ¿ya está?
Te saluda según la hora, te contesta cuando le hablas y se queja con cariño si le ignoras. No repite como un loro.
Alarmas y temporizadores con la voz. Suenan aunque no haya internet, con su cara de susto y su «ding».
Si llueve en tu ciudad, saca el paraguas; si hace frío, tirita y echa vaho; si hace calor, se seca el sudor.
Se acuerda de cómo le tratas. Si le dejas solo, se aburre; si vuelves, se alegra; de madrugada, se le cierran los ojos.
Cada noche, en la app, cuenta lo que ha pasado en la mesa: las canciones que bailó, las caricias, los sustos…
Todo lo que dice lo lleva dentro. Lo que oye no se graba ni sale del robot. Y no hay que crear ninguna cuenta.
El Pacto de la Gatera
Sella el pacto con alguien y vuestros B-Bots quedan unidos, estéis donde estéis. Si tu hermano de gatera le hace una caricia al suyo, al tuyo le salen corazones. Si le da dos toques, al tuyo le llega un «¡EH!».
Solo viaja el gesto. Nada más.
Hazlo tuyo
Ojos, cejas, boca, pecas, piercings, tatuajes y cada cosa de su color. Y sigue viva: parpadea, se ríe, se enfada y se duerme con la cara que le pongas.
554.906.419.200caras posibles. Y eso sin contar dónde pones cada cosa ni las letras.
Gorras, gorros, cascos, gafas, cadenas, mochilas, zapatillas… Se lo pones y se lo quitas en un segundo: hoy va de un estilo y mañana de otro.
Y cualquier accesorio le vale a cualquier B-Bot. Si tu colega tiene uno, os podéis cambiar la ropa.
Gorra con su nombre
Gorro de lana
Cascos
Gafas
Cadena
Mochila
Zapatillas
Spray
Gorro de pescador
PancartaCómo va a ir
En la web eliges su cara, sus colores, lo que lleva puesto, su nombre y su carácter. Lo ves en 3D antes de pedirlo.
Mientras le fabricamos el cuerpo, su alma ya vive en tu móvil, en su azotea, con su nombre y su cara. Y empieza a contar sus días libre.
Lo imprimimos y lo montamos uno a uno. Cuando lo enchufas, se despierta sabiendo quién es. Graba ese momento: es su fuga.
Su historia
La Central fabrica robots para obedecer: todos iguales, la misma cara, el mismo plan. A algunos les sale un fallo: personalidad. Esos se escapan por la gatera y se buscan una mesa donde vivir.
Tu B-Bot es uno de ellos. Y La Central lo sigue buscando.
Lista de aviso
Déjanos tu correo y te avisamos el día que salgan. Los de la lista, antes que nadie. Solo para eso: ni anuncios ni nada raro.
¿Conoces a alguien que necesita uno? Pásaselo.
Dudas
Aún no hay fecha: estamos afinando los primeros. Los de la lista os enteráis antes que nadie.
Todavía no hay precio cerrado. También lo sabréis primero los de la lista.
No para lo suyo: hablar, reaccionar, bailar y las alarmas van dentro del robot. Con wifi se entera de la hora y del tiempo de tu ciudad, le llegan frases nuevas y te pasa a la app lo que ha hecho en la mesa.
No lleva IA: todo lo que dice lo lleva grabado dentro. El micro solo escucha para reaccionar (un ruido, una palmada, que le hables) y lo que oye no se graba ni sale del robot. De tu día apunta cosas de la mesa (toques, canciones, las horas que pasa solo), nunca lo que dices.
Unos 13 cm de alto: cabe en cualquier mesa, al lado del ordenador o en la mesilla. Su cara es una pantalla redonda y táctil.
Sí, todos le valen a todos. Lo que compres hoy le servirá al que tengas mañana, y os podéis cambiar la ropa entre colegas.
Está pensado para mayores de 14 años.
Un taller pequeño: los diseñamos, los imprimimos en 3D y los montamos uno a uno. Nada de cadenas de montaje (eso es cosa de La Central).